En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva consiguió que el Senado aprobara una reforma fiscal que liberó del impuesto sobre la renta a 10 millones de contribuyentes y creó un nuevo gravamen para los ingresos más altos.
La medida, aprobada la noche del miércoles 5 de noviembre, exenta a quienes perciben hasta cinco mil reales mensuales, equivalentes a 940 dólares, o bien 17 mil 390 pesos mexicanos; y reduce la carga impositiva para otros 15 millones de personas; en suma, se trata de más de 25 millones de brasileños resultaron beneficiados.
Según el Ministerio de Hacienda, la reducción implica una pérdida fiscal de 25 mil 800 millones de reales, unos 4 mil 800 millones de dólares, lo que equivale a 88 mil 800 millones de pesos. Para compensar, el gobierno aplicará un impuesto mínimo a las rentas superiores a 50 mil reales mensuales, con una tasa progresiva de hasta el 10 por ciento.
El nuevo tributo alcanzará a 141 mil contribuyentes, quienes actualmente pagan una tasa promedio de 2.5 por ciento, menor que la de un policía o un profesor, que asciende a 9.8 y 9.6 por ciento, respectivamente.
Por último, el presidente Lula anunció que promulgará la ley antes del 31 de diciembre, cumpliendo una de sus principales promesas de campaña y reforzando su discurso de “justicia tributaria” previo a las elecciones presidenciales de 2026.A
Escrito por Carolina Ruvalcaba
Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.